En tiempos del emperador Tiberio César, Juan el Bautista comenzó a predicar junto al río Jordán. El Bautista no fue solo un predicador del arrepentimiento para la salvación individual, sino que también encarnó una predicación y unas acciones que estaban profundamente vinculadas con la realidad política, económica y religiosa de su tiempo.
Durante cinco días de entrenamiento, líderes y servidores fueron equipados con herramientas clave para fortalecer el trabajo del Sistema Celular. Uno de los momentos más importantes fue la presentación del Manual del Supervisor y Campeones Celulares.
En una iglesia celular los miembros reciben enseñanzas tanto del pastor, en la celebración, como del líder en las células.