La formación continua de líderes

Al iniciar la transición al trabajo celular seleccioné a diez personas de la congregación para que llegaran a convertirse en los primeros líderes.

Metas para el nuevo año

Al lado de los propósitos de año nuevo, muchas iglesias establecen sus metas de crecimiento junto a sus líderes. Pero el establecer metas es solamente parte del proceso para tener logros.

El pastor titular al frente del trabajo celular

El trabajo celular tiene como base el modelo que el Nuevo Testamento presenta para el funcionamiento de la iglesia.

El pastor y su trabajo celular

El involucramiento del pastor principal es esencial para un buen trabajo celular. El involucramiento puede recibir modificaciones con el paso del tiempo y el desarrollo del mismo trabajo.

Contando los líderes

Como es bastante sabido, la iglesia Elim se caracteriza por llevar un control cuidadoso y semanal de los principales indicadores de las células.

La multiplicación del núcleo de la célula

El uso de la palabra célula para referirse a las reuniones pequeñas en las casas me gusta mucho porque refiere al aspecto biológico del cuerpo de Cristo. Se sabe que una célula está formada básicamente por el núcleo y el citoplasma.

Los niños y jóvenes en la iglesia celular

El trabajo celular es una estrategia a largo plazo. Si bien se esperan resultados en el corto y mediano plazo, no debemos olvidarnos que el propósito último es lograr un cambio de paradigma en la forma de ser iglesia.

Multiplicación a partir de los nuevos creyentes

Cuando una iglesia hace su transición al trabajo celular parte de una base muy importante: los miembros maduros de la congregación.

El evangelismo dentro de la célula

El entrenamiento para el evangelismo es parte de la formación de los líderes de célula. Ese entrenamiento se base en las verdades descubiertas por el evangelismo, por ejemplo, que la mayor parte de personas creen al evangelio por haberlo escuchado de un amigo, familiar o conocido.

El evangelismo en las casas

“Y perseveraban unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.” Hechos 2:46-47.